Archivo de la categoría: Real Decreto 625/2014. Nueva Ley de Mutuas

La nueva ley de Mutuas criminaliza al enfermo, da más poder a la patronal y colabora con la privatización de la Sanidad

El gobierno Rajoy ha aprobado la Ley de Mutuas y anuncia un ahorro anual de 511 millones de euros mediante la reducción del absentismo, algo que el Ayuntamiento ya empezó a aplicar con la modificación del plus de presencia avalado por quienes no tienen que justificarlo.

Las mutuas —todo hay que decirlo porque son noticias del día a día— no son en modo alguno angelitos celestiales: ahí está el fraude crónico en sus cuentas, como en reiteradas ocasiones ha puesto de manifiesto el Tribunal de Cuentas. Hoy en día tenemos encima de la mesa casos como el de Fremap, Mutua Universal o Umivale, que ascienden ya, según lo que hemos podido saber, a varios cientos de millones de euros. Con la nueva ley, las mutuas van a poder intervenir desde el primer día en las bajas y, a partir de ese momento, hacer bailar a los servicios médicos y a la inspección de la Seguridad Social al ritmo de los intereses de la patronal, que evidentemente tiene una concepción de la salud de las personas y de los trabajadores bastante diferente a la que se debería tener.

Podrán llamar a reconocimiento a las trabajadoras y a los trabajadores enfermos, realizando una labor de pressing constante, para posibilitar que las bajas sean las mínimas posibles y que tengan una duración más corta, en detrimento de su derecho a la salud. También tendrán acceso al historial clínico de los trabajadores y trabajadoras, para poder utilizarlo con unos fines particulares que no están nada claros.

Se extiende la experiencia de las mutuas del sector privado al sistema público, pasando a éste criterios como el de la duración estándar de las bajas por patologías, que tienen como finalidad en gran medida acortar la duración de las mismas.

Esta ley se asienta sobre dos grandes sospechas. La primera es que se dibuja a la trabajadora o al trabajador enfermo como un defraudador en potencia, como un escaqueador nato, que con las bajas pretende en buena medida dejar el puesto de trabajo, ocultando un hecho esencial, y es que las bajas no las coge la gente, sino que son dadas por servicios médicos oficiales de la sanidad pública.

En esta medida se pone bajo sospecha la profesionalidad de los servicios médicos de la Seguridad Social. Hay que recordar que estos servicios médicos lo son porque han superado unas oposiciones publicitadas y concurridas, en las que tribunales objetivos han valorado su mérito y capacidad, tal como exige la normativa vigente. Esto no ocurre con los servicios médicos de las mutuas, puesto que sus profesionales son contratados a dedo por la patronal y sus puestos de trabajo, sus sueldos y complementos dependen en gran medida, en total medida, de que sigan dócilmente las instrucciones que en materia de salud les vaya proporcionando la patronal.

Se invierte un sistema bastante más lógico, en el que los servicios, las actividades y la atención diaria de las mutuas son inspeccionados día a día por la Administración pública, y son las mutuas, al revés, las que se convierten en policía de la actividad desarrollada por los profesionales públicos sanitarios. ¿Quién en su sano juicio pondría a un zorro a cuidar de la salud de las gallinas que están el gallinero?