EL CORAZON TIENE RAZONES QUE LA RAZON NO ENTIENDE (BLAISE PASCAL)

Acostumbrados a los despidos diferidos, a que se pacten en el departamento de personal los despidos, a la contratación por indicación telefónica del concejal de turno, a que se manipulen los puestos de trabajo y cómo se cubren, a que se evada el pago de las obligaciones con Hacienda y el resto de las administraciones, a que se fije la hora de entrada y salida del trabajo y la jornada en función de la cercanía política, o a mirar para otro lado ante las irregularidades y engaños cotidianos… la plantilla del Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz ha llegado a la conclusión de que el convenio y el acuerdo que se aprobaron son la solución, confiando cual niño pequeño en que los mayores no se fijen en el plato que han roto.

Pero el Partido Popular, preso de las mentiras y de las promesas incumplidas a sabiendas, no es la SOLUCION, ES EL PROBLEMA. Y lo es porque la política con la que ha gobernado ha sido bien clara: VENDER EL PATRIMONIO Y LOS SERVICIOS PUBLICOS, BAJAR LOS SALARIOS, ABARATAR EL DESPIDO, MODIFICAR LA JUSTICIA PARA SUAVIZAR LAS PENAS DE LOS ROBOS DE CUELLO BLANCO…

No van a cambiar, porque no pueden, va en su ADN, y aunque nos agrade más o menos, los hechos y los números muestran que su gestión es todo menos eso: es tapar un hoyo para descubrir otro, y que en los hechos se resume en PAGAR LA DEUDA.

Al finalizar la vigencia del anterior convenio colectivo algunos hechos condicionaron la urgencia por ganar tiempo del equipo de gobierno:

  • El informe del Tribunal de cuentas
  • La situación en la Comunidad de Madrid, donde la pérdida del PP de la mayoría absoluta, amenaza con destapar la impunidad de que han gozado estos años
  • El aumento de la deuda municipal y el pago de los intereses
  • La percepción por su red clientelar de que ésta es la última oportunidad para legalizar su estatus y les presiona
  • La anulación del convenio 2012-2015 por los tribunales que obligaba a renovar los votos que han hecho posible el mantenimiento del status quo.

El relato de las trampas que ha conllevado esta negociación únicamente ilustraría la cantidad de rehenes e hipotecas que tiene el “banco social”, colaboradores predispuestos a perpetuar una política antisocial.

Para nosotros/as sólo hay una salida por más vueltas que le demos: hay que acabar con esta política y quien la sustenta, ya nos gustaría recetar una aspirina para curar la pulmonía. Pero la vida nos demuestra que cualquier cambio sólo ha sido y es posible cuando la gente se moviliza por sus intereses.

Los semiclandestinos convenio colectivo y acuerdo que se han aprobado son un reto a la dignidad, una oda al engaño y una compra de tiempo esperando que sean “otros” los que echen abajo lo que se nos presenta. Es simplemente un engarce de significantes vacíos y hueco contenido.

UN SINDICATO NO PUEDE FIRMAR MENTIRAS

No se puede decir en un artículo que la jornada es la legalmente establecida (37,5 horas semanales) y en otros que habrá una reducción de una hora en verano y puentes no recuperables, eso atenta a la lógica de parvulitos: si A es A, A no puede ser B.

Si está indeterminada o definida contradictoriamente la jornada, ¿sobre qué artículo se aplica  o descuenta la bolsa de 42 horas para la policía local?, ¿Y el abono y consolidación de los 1.400 € prometidos?

Si la Ley de Presupuestos determina que “En el año 2016, las retribuciones del personal al servicio del sector público no podrán experimentar un incremento global superior al 1 por ciento respecto a las vigentes a 31 de diciembre de 2015… (y)… La masa salarial… está integrada por el conjunto de las retribuciones salariales y extrasalariales y los gastos de accióńn social, ¿cuál es la fórmula que vale, qué artículo del convenio prevalece?

Si el salario diferido que significan los premios de fidelidad (como las pagas de 30 y 35 años) se presupuesta en el fondo de acción social, ¿no se abre otro laberinto para su aplicación?

Mientras se acepta que no se puede subir más que lo legalmente establecido (y por tanto no recuperar lo perdido), y se establece que así seguirá en el futuro, se promete una Valoración de Puestos de Trabajo que no se sabe a quién tocará y una subida para las categorías medias-bajas para el año que viene.

Si se va a consolidar los contratos temporales, esto no es “A es B”, esto es engañar a los destinatarios a los que va dirigido el mensaje: ¿hará el PP efectivo el preámbulo que asegura que todas las plazas saldrán con carácter restringido?, ¿serán capaces de hacerlo público a la ciudadanía? Seguimos esperando que nos expliquen qué método es posible para superar todas las trabas legales que el propio gobierno del PP ha impuesto para crear empleo en la administración pública. Si para pasar a fijo  las cosas son como son (creación de las plazas, concurso público…), y si ahora todos los contratos en fraude de ley tienen las mismas indemnizaciones y derechos laborales que el resto… ¿va la “consolidación” a posibilitar cambiar de indefinido a eventual con merma de indemnización?

Las ilegalidades que se plasman en un convenio colectivo a sabiendas, no afectan exclusivamente  a la parte de la empresa, los “representantes de los trabajadores” también son parte (recuérdense las tarjetas black, los cursos de formación…). Aceptarlas es meter más gente en el “negocio”, hacer copartícipes de un engaño que tiene nombres con el objetivo de meter a todos en el ajo.

Pretendemos no engañarnos con el falso debate de ver quien firma más o menos, de esperar que se traspapelen los documentos… o de asumir que es la costumbre habitual y por tanto hay “tolerancia social” para los chanchullos. LA PRIMERA TAREA DE UN SINDICATO ES TENER UNA MORAL, fundamentalmente con quien dice que representa o quiere representar.

Tampoco nos engañamos al valorar cual es la actitud del conjunto de la plantilla hacia los nuevos acuerdos. Nosotros nos planteamos acompañarla en la realización de su experiencia práctica de hasta dónde llegan y cuáles son sus efectos. Y lo haremos desde nuestra política de defensa de los servicios públicos, de información y consulta a los trabajadores y trabajadoras de todo lo que les es fundamental, del rechazo a las componendas en los despachos, de entender que lo que nos ocurre a los empleados públicos es parte de lo que le ocurre a la clase trabajadora.